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Fotografía con el flash Profoto A1

Fotografía con el flash Profoto A1

La fotografía con flash es quizás uno de los obstáculos principales con los que se encuentra cualquier fotógrafo. Mucha gente reniega trabajar con flash por miedo a acabar con imágenes planas, quemadas o que resultan artificiales. Y es verdad que trabajar con flash es un reto, ya que requiere conocer muy bien cómo funciona y cómo controlar la luz y, sobre todo, cómo funcionan los aparatos que utilizamos. Pero si conseguimos dominar la luz, podemos conseguir mejorar mucho nuestros retratos.

Cuando iluminamos una fotografía, sobre todo trabajando con flash, uno de los errores más comunes que se cometen es centrar la iluminación de la fotografía en un solo origen. Cuando se trabaja con un flash cobra se tiende a utilizarlo como luz principal con una dirección completamente frontal y eso es lo que nos genera imágenes planas o exageradamente contrastadas. Para solucionar este problema, una de las teorías más extendidas en fotografía, e incluso vídeo, es la de trabajar con tres puntos de luz diferentes: principal, relleno (o secundaria) y contraluz. Esto no significa que necesitamos trabajar con tres luces diferentes como mínimo, si no que a nuestro sujeto le ha de llegar la luz desde tres direcciones diferentes para conseguir una imagen interesante y con volumen, haciendo uso tanto de flashes, como de luz natural o reflectores.

 

Otro aspecto importante a la hora de trabajar con luz de flash es que hay que modelar la luz para conseguir los resultados deseados. La ráfaga que desprende un flash es muy dura y no siempre se distribuye sobre el sujeto a retratar como deseamos, sobre todo cuando trabajamos con un flash cobra rectangular que no distribuye la luz de forma uniforme como un flash de estudio. La primera solución, y la más fácil, es hacer uso de reflectores para rebotar o dirigir mejor el haz. Para este propósito existen campanas reflectoras, paraguas y reflectores (desplegables, en marco o porex). Otro recurso muy habitual es el de reducir la intensidad de la luz, sea directamente disminuyendo la potencia del aparato, alejando la fuente de luz del sujeto o haciendo uso de ventanas difusoras o marcos de difusión. 

En conclusión, la fotografía con flash sólo necesita que le prestemos suficiente atención, tanto a como la trabajamos como el material que utilizamos. Recientemente, Profoto ha sacado al mercado los Profoto A1, en alquiler en Aclam tanto para Canon como para Nikon, con el eslogan de ser el flash de estudio más pequeño del mundo, y es quizás el paso más obvio para los inexpertos para adentrarse en el mundo del flash. El Profoto A1 ofrece un diseño de fácil uso pero con muchísimas posibilidades para sacarle jugo hasta ser un experto en modelar luz. Puede ser utilizado tanto montado directo a cámara (Canon o Nikon), utilizándolo solo o como disparador para otros flashes Profoto, o externamente con un disparador Profoto Air Remote, manteniendo las características TTL y High Speed ​​Sync independientemente del modelo (siempre que el Air Remote lo permita con la cámara utilizada). Además, su diseño ovalado, el cual distribuye la luz de forma más natural y mucho más eficiente, y los accesorios de modelado incluidos, lo convierten en una opción ideal para mejorar el talento para controlar la luz y crecer como fotógrafo.